Domingo 5º
Semana del 8 al 14 de febrero de 2026
Domingo de la 5ª semana del Tiempo Ordinario
8 de febrero de 2026, San Honorato
SALUDOS CORDIALES
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Paz y bien,
Hoy celebramos la campaña de MANOS UNIDAS, Organización No Gubernamental de la Iglesia Católica de España para el desarrollo de los países y pueblos más empobrecidos. Nuestra Vicaría participa con esta Organización el proyecto “fomento de la Inclusión Laboral de jóvenes vulnerables”, en Addis Abeba, Kenya. El proyecto consiste en el fortalecimiento de la formación práctica de las alumnas de Irene School en Maralal. En la campaña de este año el lema es “Declara la guerra al hambre”, por eso queremos seguir poniendo al servicio de la humanidad algo de nosotros, para erradicar la pobreza, el hambre y la desigualdad.
Feliz domingo y que Dios os bendiga.
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LITURGIA DE LA PALABRA
- PRIMERA LECTURA – Surgirá tu luz como la aurora.
Lectura del libro de Isaías 58, 7‐10
Esto dice el Señor:
«Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, cubre a quien ves desnudo y no te desentiendas de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas; ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor, y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia, cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo y sacies el alma afligida, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad como el mediodía».
Palabra de Dios.
- SALMO RESPONSORIAL – Sal 111, 4-5. 6-7. 8a y 9.
- El justo brilla en las tinieblas como una luz.
En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. R.
Porque jamás vacilará. El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. R.
Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre y alzará la frente con dignidad. R.
SEGUNDA LECTURA – Os anuncié el misterio de Cristo crucificado.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 1‐5
Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Palabra de Dios.
- EVANGELIO – Vosotros sois la luz del mundo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 13‐16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo».
Palabra del Señor.
COMENTARIO PASTORAL
Ser luz
A veces no es fácil comprender que soy más feliz, no cuando obtengo algo para mí, sino cuando doy algo de mí…; cuando me doy a mí mismo es entonces cuando soy feliz.
Dar aun cuando no se tiene; consolar cuando no hay nadie que me consuele; hacer reír cuando por dentro lo único que quiero es llorar; es lo que me hace feliz… sé que no es fácil de explicar.
Me invitas a ser luz de este mundo. A iluminar los caminos oscuros; descubrir los tesoros escondidos… Me invitas a ser luz para alumbrar aquella imagen que ya en sí es bella sólo para resaltar su belleza. Como luz al final del túnel que indica una salida… un lugar a donde hay que llegar.
Señor, no sólo me invitas ser luz; me dices que soy luz. Luz que debe estar apagada… luz que necesita estar encendida para guiar, para reconocer… para caminar, para iluminar. Luz que no se ilumina a sí misma, sino que sale de sí, se dona, se da.
Sé Tú mi luz, Señor, para que yo pueda ser luz. Tú eres esa luz que no sólo se necesita para vivir… sino para realmente vivir, para ser feliz.
¿Intentaré hoy ser luz para aquellos que me rodean poniéndome a su servicio en alguna necesidad que tengan?.
