BAUTISMO DE JESÚS
Semana del 11 al 17 de enero de 2026
BAUTISMO DE JESUS
SALUDOS CORDIALES
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Paz y bien.
Terminamos el tiempo de Navidad, después de felicitarnos el año nuevo y vivir desde el auténtico sentido cristiano estas fiestas. El martes con ilusión celebrábamos la fiesta de los Reyes Magos y hoy estamos invitados a vivir el Bautismo de Jesús, reviviendo el sacramento que un día recibimos. Que Dios nos dé fe con la que afianzar el sentido de nuestra vida, y que nos ayude en este año recién estrenado.
Feliz domingo y que Dios os bendiga.
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LITURGIA DE LA PALABRA
- PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de Isaías 42, 1-4. 6-7
Esto dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él, manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará, no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará, hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
Yo, el Señor, te he llamado en mi justicia, te cogí de la mano, te formé e hice de ti alianza de un pueblo y luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la cárcel, de la prisión a los que habitan en tinieblas».
- SALMO RESPONSORIAL –
Salmo 28, 1b y 2. 3ac-4. 3b y 9c-10 R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.
El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.
- SEGUNDA LECTURA –
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34-38
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».
- EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo 3, 13-17
En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
COMENTARIO PASTORAL
“Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”
Esto nos tiene que llevar a nosotros a aquel de quien el Señor dice “este es mi Hijo amado en quien me complazco”. Al igual que Juan lo reconoce: “soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?”, nosotros también estamos llamados a reconocerle y a encontrarnos con él.
Estamos llamados a abrirle las puertas de nuestro corazón y nuestra vida, a dejarnos llenar por él, a configurarnos y conformarnos con él. Esto significa intentar vivir como él vivió, haciendo la voluntad del Padre, en nuestra época y en los lugares en los que nos toque vivir: “Conviene así que cumplamos toda justicia”.
En el día en el que celebramos el bautismo del Señor, hacemos también memoria de nuestro bautismo. Y no podemos dejar de recordar la invitación de Jesús a la conversión y a creer en el evangelio. Que una vida auténtica, vivida en relación con los demás desde la justicia y la misericordia y al cuidado de la creación nos lleva a la fidelidad al Dios de Jesucristo que quiere que todos tengan vida y la tengan en abundancia.
¿No es la voluntad del Padre vivir nuestra vida de creyentes desde la autenticidad, viviendo conforme a nuestra fe, a aquello que creemos, e intentando crecer en el seguimiento de Cristo? No dejemos nunca de confrontar nuestra fe y nuestra vida con la Palabra y de dejarnos acompañar por la comunidad de creyentes.
¿No es voluntad del Padre que vivamos nuestras relaciones con los demás desde la justicia y la misericordia? No podemos olvidar que nuestras relaciones con los otros, deben de tener como base estas dos realidades, la justicia y la misericordia, que no son otra cosa que expresión del amor de Dios hacia nosotros y de nosotros hacia los demás.
Dominicos
