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Semana del 26 de abril al 2 de mayo de 2026

4º Domingo de Pascua

SALUDOS  CORDIALES

 

 

Paz y bien,

Nos introducimos en la cuarta semana de Pascua

La liturgia de hoy nos presenta a Jesús como modelo del Buen Pastor, siendo puerta que se abre, nos llama por nuestro nombre, nos cuida con ternura y nos ponemos en sus manos como comunidad parroquial proponiéndonos ser signo de presencia y hogar de misericordia como comunidad Cristiana.

 

¡Feliz Domingo y que Dios os bendiga!.

 

 

 

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

  • PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 14a. 36-41

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:

«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».

Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:

«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»

Pedro les contestó:

«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamare a sí el Señor Dios nuestro».

Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:

«Salvaos de esta generación perversa».

Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Palabra de Dios

 

  • SALMO RESPONSORIAL

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R/.

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.

Preparas una mesa ante mi,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R/.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R/.

 

  • SEGUNDA LECTURA

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 20-25

Queridos hermanos:

Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien, eso es una gracia de parte de Dios.

Pues para esto habéis sido llamados, porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.

Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca.

Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban; sufriendo no profería amenazas; sino que se entregaba al que juzga rectamente.

Él llevó nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia.

Con sus heridas fuisteis curados.

Pues andabais errantes como ovejas, pero ahora os habéis convertido al pastor y guardián de vuestras almas.  Palabra de Dios

 

  • EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».    Palabra del Señor

COMENTARIO

 

Cristo muestra los signos por los que podemos reconocer al verdadero pastor. En primer lugar, el Buen Pastor entra por la puerta, y el portero le abre. Cristo es, al mismo tiempo, el Pastor, la puerta y el portero. La puerta tiene, entre otras funciones, la de proteger el aprisco. Cristo es una puerta infranqueable para los enemigos de sus ovejas. Pero no es una puerta cerrada para los suyos; no es una puerta que limita la libertad o que impide las entradas y salidas. El Buen Pastor respeta la libertad de los suyos, incluso la afianza o la refuerza.

En segundo lugar, las ovejas, es decir, los creyentes o los justos escuchan su voz. Escuchar significa aquí también obedecer. El tercer signo son las acciones del pastor: desde toda la eternidad conoce a cada una de sus ovejas por su nombre; esto es una muestra de la familiaridad e intimidad que mantiene con ellas; las conduce afuera y las conduce hacia los pastos abundantes; les da el verdadero alimento, o mejor, se entrega a sí mismo como alimento; también las saca del aprisco para que ellas mismas procuren la salvación de los que están fuera; a diferencia de los pastores de ovejas, que habitualmente caminan detrás del rebaño, Cristo camina delante para dar ejemplo, convirtiéndose en modelo del rebaño; va abriendo camino, enfrentando y derrotando los peligros aun a precio de su propia vida.

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